Valentía, se siente como un concepto muy grande. Creemos que solo quienes son en exceso fuertes, osados, están conectados con ella. Sin embargo, has pensado en el mérito que tiene dar un paso hacia la incertidumbre cuando más miedo tienes, cuando no sabes cual va a ser el desenlace de la situación, cuando el panorama es incierto. Allí en ese instante realmente puedes llamarte valiente, cuando has logrado a pesar del miedo dar el paso hacia adelante.
Te has preguntado, cuánta fe necesitas para conectar con esa valentía. Y por eso cada que conectas con la fe, podemos
llamarnos valientes, ella es quien realmente nos da la fortaleza para avanzar.
Avanzar a pesar del miedo, el dolor, la incomodidad, la crítica…
Así que, no es quien no siente miedo el que puede llamarse valiente, el que
se lanza a la adrenalina sin pensar. Valiente es quien, con la fe como su guía,
a pesar de todo su temor, con el corazón latiendo acelerado, con deseo de dar
un paso atrás, continua.
Así que, avanza con fe. Fe en que cada paso que das te lleva a un mejor lugar,
te lleva a crecer, te lleva a lograrlo.
Y si, puedes errar el camino, puedes tener que devolver tus pasos, volver a
empezar; hace parte de la vida. Y en ese caso, igual habrás ganado la
satisfacción de haberlo intentado, habrás ganado recuerdos y experiencias, a
veces desafiantes, a veces satisfactorios y cuando mires hacia atrás siempre podrás
ver esos momentos como triunfos. Pues independiente del resultado, será el
triunfo de crecer, de ser mejor que ayer, de haber vivido.